Soy una chica de 16 años, alegre y divertida pero a la que a la vez su pasado le atormenta y la que quiere compartir su día a día y sus problemas para así ayudar a los demás y sobre todo a si misma.
miércoles, 14 de mayo de 2014
14.05.2014 (Martes)
Ayer al mediodía, cuando volvía de clase vi a Itziar, a Chinchu. Yo iba en bici y con música como siempre pero una sonrisa, una mirada, una simple mirada me bastó para saber que me necesita. Duró poco más de un segundo pero a mí no me hizo falta nada más.
Me miró triste, buscando mi mirada, sonrisa forzada, apagada, simplemente me miró buscándome. Yo la mirada así antes, cuando necesita saber que ella estaba bien, que comiendo como debía estaría bien, y ella ayer me miró así. No me hizo falta más tiempo para saberlo. Para saber que estaba mal.
Le he preguntado a mi madre por ella (sus padres y los míos van juntos a la asociación) y ella me ha confirmado todo. Había subido muchísimo de peso, tenía atracones cada dos por tres, no hacía bien las comidas, Isabel (nuestra socióloga) no la ve apenas porque hace las cosas mal y no entra en razones, y ella está muy mal. Después de saber eso y todo lo que su mirada me había dicho yo no puedo quedarme aquí, sin hacer nada por ayudarla teniendo su número de teléfono y no hablando la para ofrecerle mi ayuda, para decirle que me tienes aquí para todo.
Hoy estoy muy cansada de todo el día. Ando con mucha ansiedad y me he tenido que tomarme media pastilla más a la hora de comer, no he ido a clase a la tarde porque me encontraba fatal y luego del gimnasio estoy agotada así que hoy me iré pronto a la cama pero mañana le hablo sin falta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario