lunes, 14 de octubre de 2013

Aquí empieza a cambiar.

Estoy mentalmente agotada. No doy más, no puedo con mi vida ni con lo que e rodea, me agota pensar cada y una de las cosas a las que me va tocando hacer frente. Si yo tuviera poco con mi problema con la comida ahora me toca lidiar con los problemas de mis padres, con lo que una me deja hacer lo que el otro no ve ya que no está en casa en todo el día. En momentos así me vienen todos los problemas que tengo de golpe, por muy pequeños que sean aparecen como por arte de magia y no sabes como llevarlos. Me viene a la cabeza Jesús, él es como mi tío, es parte de mi familia y le quiero con locura pero empiezo a pensar que cuando está borracho (es decir todas las noches) y cuando le veo en el pueblo (es decir todos los fines de semana) y me toca el culo, el pecho e intenta besarme se me cae el mundo encima, podría ser mi padre y eso es todo lo que intenta conmigo. Duermo asustada pensando que entrara a la habitación en medio de la noche ha intentar forzarme y no puedo. Cierro todas las noches la puerta y pongo una silla para si alguien entra yo despertarme y todavía poder gritar pero a veces eso es hasta inútil. A mis padres no se lo digo ya que el le ayuda sin pedirle nada a cambio y si se lo digo me dirán que es mentira y no serviría de nada. Ese es el punto que más encima se me viene pero también está mi tío que tiene problemas con la bebida y más ahora que está en el paro y pasa el día en el pueblo. Cuando voy a ver a mis perros y los saco con ellos salen decenas de botellas de licores y de cerveza junto a cajetillas de tabaco que esconde para que no se las quitemos y pueda seguir bebiendo. No estoy enfadada con el y mucho menos por el echo de que beba sino que estoy preocupada por el ya que no pide ningún tipo de ayuda cuando el y todos sabemos que la necesita, que necesita ayuda para dejar de hacer lo que hace.
Una de las cosas que se que ha hecho que yo empeore por momentos es el no ver a mis amigos durante toda la semana, antes les veía día si y día también y estuviese mal o no me reía, me apoyaban y tenia mis preciadas charlas por ellos antes de volver a casa pero ahora no, ahora solo les veo el viernes y el sábado y como no estamos los tres solos no podemos hablar de nuestras cosas como antes. Todo ésto está haciendo que me fije más en mi cuerpo y vuelva a odiarlo, a que todo lo que me ayudó aquel chico en tres días se vaya por donde vino, a que vuelva a no tener ganas de seguir y a que todos mis problemas vuelvan ha aumentar.

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